Diseñado por
NATURALEZA
eternizada por 420karat
Cómo Creamos
Transformamos plantas reales en joyas duraderas mediante un proceso galvánico preciso. Cada hoja o brote natural se selecciona con cuidado, se estabiliza y luego se recubre gradualmente con capas de metal precioso. Este método conserva la forma original y los detalles finos de la planta, convirtiendo algo orgánico y efímero en un objeto artístico duradero.
Acabado final
El joyero realiza el acabado y pulido, teniendo en cuenta los deseos del cliente
Sobre nosotros
420KARAT es una marca artística que trabaja con plantas reales. Cada pieza comienza como un brote o una hoja natural y, mediante un proceso tecnológico preciso, se transforma en una forma metálica duradera, acabada con múltiples capas de oro puro de 24 quilates.
La estructura original de la planta se conserva hasta el más mínimo detalle. No existen dos piezas iguales. Cada objeto está hecho a mano y es verdaderamente único.
A pesar de su apariencia realista, todas las obras de 420KARAT se crean estrictamente con fines decorativos. Durante la transformación, la planta pierde por completo sus propiedades naturales y pasa a formar parte de un objeto artístico.
Al combinar naturaleza, trabajo manual y tecnología, 420KARAT define su propia dirección artística. Estas piezas van más allá de la joyería. Existen como símbolos culturales y como una forma de respeto hacia la planta.
420KARAT es una marca de joyería artística inspirada en la cultura 420 y en la forma natural de la planta. Transformamos la planta en metal, preservando su carácter, energía y estética.
Sí. Nuestros diseños se basan en formas reales de plantas que pasan por un proceso tecnológico único y quedan fijadas para siempre en metal.
Sí. Cada pieza se crea a mano. No existe producción en masa. Cada joya es única, igual que cada planta en la naturaleza.
Nuevo Lanzamiento
420Karat te ayudará a dar vida a cualquiera de tus ideas. Además de las piezas estándar, también creamos
joyería personalizada.
Nuestro Mundo
No seguimos tendencias. Preservamos estados.
Lo vivo no debería desaparecer sin dejar rastro.
Un momento no tiene por qué ser temporal.
Trabajamos con lo que crece, respira y se desvanece –
para transformarlo en algo que permanece.
Es una señal de reconocimiento
420carat no es una marca de pertenencia.
No para explicar.
No para todos.
No para el ruido.